Bruce Nauman, California,1941.



martes, 15 de agosto de 2017

BORGES según Ricardo Piglia y/o Emilio Renzi




"Tenía una forma inmediata y cálida de crear intimidad, Borges, dijo Renzi, siempre fue así con todos sus interlocutores: era ciego, no los veía y les hablaba como si fueran próximos y esa cercanía está en sus textos, nunca es paternalista ni se da aires de superioridad, se dirige a todos  como si todos fueran más inteligentes que él, con tantos sobrentendidos comunes que no hace falta andar explicando lo que ya se sabe. Y es esa intimidad la que sienten sus lectores.


Le encantó la propuesta de ir a La Plata, pensaba hablar sobre los cuentos fantásticos de Lugones, ¿qué me parecía?, dijo. Perfecto, le digo, además, Borges, mire, le vamos a pagar, no sé cuánto dinero era en ese momento, digamos unos quinientos dólares.-No -me dice-, es mucho.Me quedé cortado, mire, Borges, le digo,no es nuestra la plata, no es de los estudiantes, la Universidad nos dio un dinero.-No importa , les voy a cobrar doscientos cincuenta.
Y seguimos hablando, él siguió hablando, ya no me acuerdo si de Lugones  o de Chesterton, pero lo cierto es que me sentí tan cómodo, tan cercano a él, con esa sensación de liviandad, de inteligencia plena y de complicidad, que al rato, casi sin darme cuenta y hablando del final de los cuentos de Kipling, le digo envalentonado por el clima de intimidad y agradecido por la sensación de estar hablando con alguien de igual a igual:-Sabe, Borges, que veo un problema en el final de "La forma de la espada".Alzó su rostro hacia mí, alerta.-Un problema -dijo-, caramba, usted quiere decir un defecto...-Algo que sobra.Miraba el aire, ahora, jovial, expectante.
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El cuento narra con una técnica que Borges había usado ya en "Hombre de la esquina rosada" y usaría después: está contado por un traidor y asesino como si fuera otro. Al que cuenta le cruza la cara "una cicatriz rencorosa" y circular. En un momento del cuento se enfrenta a un adversario que con una espada curva le marca la cara.Uno se da cuenta entonces de que quien cuenta es el traidor porque la cicatriz lo identifica. Borges sin embargo, sigue el relato y lo cierra con una explicación."Borges", dice, "yo soy Vicent Moon, ahora desprécieme.". Escuchó mi resumen del relato con gestos de afirmación y repitió en voz baja la frase "Sí...,ahora desprécieme".-¿No le parece que esa explicación está de más? Sobra, creo.Hubo un silencio. Borges sonrió compasivo y cruel.-Ah -dijo-. Usted también escribe cuentos...Yo tenía veinte años, era arrogante, era más idiota de lo que ahora soy pero me di cuenta de que la frase de Borges quería decir dos cosas.
Habitualmente si alguien lo encaraba en la calle para decirle "Borges, soy escritor", "Ah, yo también", le contestaba y hundía al interlocutor en la nada. Algo de esa delicada maldad y algo de tranquila soberbia tenía la frase "Este mocito impertinente cree que escribe cuentos..."
La otra aserción era más benévola  y tal vez quería decir:"Usted ya lee como si fuera un escritor, entiende el modo en que los textos están construidos y quiere ver cómo están hechos, ver si puede hacer algo parecido o en el mejor de los casos algo distinto." Escribir, me estaba diciendo, cambia sobre todo el modo de leer.Seguimos conversando un rato, más yo ya estaba atontado y avergonzado y como adormecido. Borges me hizo ver el escritorio circular de Groussac que él recorría con su mano espléndida y pálida, la mano con la que había escrito "Tlön, Upbar, Orbis Tertius" y "La supersticiosa ética del lector".
Me doy cuenta de que Borges ha sido siempre un cuentista clásico, sus finales son cerrados, explican todo con claridad; la sensación de extrañeza no está en la forma -siempre clara y nítida- ni en los finales ordenados y precisos, sino en la increíble densidad y heterogeneidad del material narrativo.Me acompañó amable hasta la puerta y antes de despedirme me dijo, como para que yo no olvidara su lección sobre las historia bien cerradas:-He conseguido una considerable rebaja, ¿no? -dijo divertido el viejo Borges.
En fin, me hundió, pero me reconoció como escritor, ¿no es cierto?, dijo Renzi. Yo había escrito dos o tres cuentos, horribles, mal terminados, pero en fin, las ilusiones tiene que ser confirmadas alguna vez por otro, aunque sea por medio de la humillación y el espanto. Por eso los jóvenes -y los no tan jóvenes- andan por ahí con sus escritos buscando que alguien les lea y les diga "Ah, usted también escribe", claro que ahora los suben a la web, pero igual les falta la certificación, que alguien -personalmente- les diga usted también está de este lado..."pp30,31
Ricardo PIGLIA, Los diarios de Emilio Renzi, Años de formaciónAnagrama,2015

lunes, 26 de junio de 2017

De Milton AVERY a Mark ROTHKO





                Milton Avery,1962
Dentro del expresionismo abstracto  se desarrolló la tendencia  gestual llamada "action painting", -a la que pertenece la obra de Pollock y otros-, que suponía la apropiación física del lienzo por el artista para volcar en él  su carga de dinamismo y energía que subrayaban los "drippings"  y, -paralelamente-, la tendencia llamada "field"  que cultivaron  Mark Rothko, B. Newman y C. Still...con   amplias superficies de color que trascienden  en una sublimidad indefinible pero palpable. 

                                                                               Autorretrato, 1932
Con el tiempo se ha revalorizado la importancia que tuvo en todo ello  la obra de Milton Avery (Nueva York 1885-1965), un gran pintor de la generación anterior,  figurativo,pero que utilizaba grandes planos de color ensamblados a la manera de Matisse. Rhotko que fue su amigo y le admiraba, evidencia su influencia en el estilo de madurez de grandes rectángulos de bandas horizontales y palpitantes bordes brumosos.






Avery  vivió dedicado intensamente a la pintura y ha dejado una obra inmensa -durante años pintó un cuadro diario-, aunque no hubiera podido sobrevivir con su trabajo sin
la ayuda de su esposa Sally que era ilustradora.Vivían en el Greenwhich Village y hacia las tres solían pasear hasta Whasington Square donde se sentaban en un banco al que  iban llegando sus amigos  más jóvenes  de visita. Era modesto, ajeno a la vida bohemia y a la radicalidad política de los otros artistas aunque fueron tiempos duros:  la  crisis del 29,  la gran depresión , los fascismos,la segunda guerra mundial, Corea...pero a Avery sólo le interesaba pintar.También era ajeno a la teoría: "¿Por qué hablar cuando se puede pintar?", decía. 

En los años treinta y cuarenta su estética matissiana y el alejamiento de los temas políticos le hicieron parecer anticuado y hasta retrógrado a muchos de los compañeros artistas aunque algunos, no sólo el radical Rothko, sentían que en sus pinturas había aspectos capaces de activar la propia creatividad.  Avery no era un buen dibujante, -tampoco lo era Rhotko, recuerda Robert Hughes-, no tenía el don de su admirado Matisse de quien con genialidad señala Hughes: "En Matisse, no importa  cuán breve o esquemático pueda ser el trazo del lápiz que dice seno, ojo, cadera, casi puede sentirse el peso vivo del cuerpo, la relación orgánica de las partes, su accesibilidad al tacto". Nada de esto se encuentra en  Avery.

                           
                                     
                                    
                                                         


















             

Los dibujos de Avery son torpes sin duda pero fue un  gran colorista y la estructura de sus cuadros la sostiene el color que aplicaba en capas finas y secas y en un único plano sin apenas modelado; en sus numerosas pinturas amplias áreas simplificadas de color vivo crean superficies  atrayentes y que trascienden el marco y lo representado. También fue el primer pintor americano en insistir en que la representación debía ser una superficie plana y la idea de la pintura como campo de color/ color field, nace con él.
Sobre la importancia de Avery  la gran crítica y galerista Katharine Kuh cuenta de un día que hablaba con Rhotko sobre qué pintores admiraba y le habían influido: 
"Pero fue Milton Avery quien se llevó su alabanza más cálida y cabal, en un momento, además, en el que éste era poco conocido. Según Mark, había influido de forma decisiva en su propia obra y era un amigo querido. Al morir Avery en 1965, fue Mark quien pronunció la oración fúnebre. La sobretensión anticonvencional de Avery y sus a veces palpitantes zonas de color suscitaban una fuerte reacción en Rothko, al igual que el audaz desdén de aquel artista más viejo que él por los principios compositivos tradicionales. Mark se sentía a la vez conmovido y en cierto sentido liberado por el lirismo puro de Avery, que resultaba muy poco frecuente en los años cuarenta y cincuenta." 
Sobre la cotización de Avery, Hughes señala como en aquellos años  un cuadro de Avery costaba el diez por ciento de uno de Pollock. Y en los años ochenta añade: "igual que hoy, pero hoy los cuadros de Pollock valen millones".







domingo, 12 de marzo de 2017

"Paso del Norte"/Juan Rulfo (1917-2017)



El 16 de mayo se conmemorará el  centenario de Juan Rulfo y en todo el mundo el gran Rulfo, el tímido Rulfo, será el centro. Se hablará de sus libros, de las  incontables versiones en otros idiomas, de las múltiples ediciones... Se expondrán sus fotografías tan hermosas y paralelas en densidad poética a Pedro Páramo o El llano en llamas... Rulfo,escribe en prosa concentrada como la poesía, y transmuta voces y situaciones con empatía pura para crear una superficie verbal inigualable. 
El llano en llamas se publicó en 1953 pero -como en el cuento de Monterroso- el México olvidado al que Rulfo   dedicó su escritura para que se le conociera y tal vez se le tuviera en cuenta,-en gran parte, o incluso agravado con aspectos nuevos,- sigue ahí. 






PASO DEL NORTE


-ME voy lejos,padre,por eso vengo a darle el aviso. 
-¿Y pa ónde te vas, si se puede saber?-Me voy pal Norte. 
-¿Y allá pos pa qué? ¿No tienes aquí tu negocio? ¿No estás metido en la merca de puercos? 
-Estaba.Ora ya no.No deja.La semana pasada no conseguimos pa comer y en la antepasada comimos puros quelites.Hay hambre, padre;usté ni se las huele porque vive bien. 
-¿Qué estás áhi diciendo? 
-Pos que hay hambre.Usté no lo siente.Usté vende sus cuetes y sus saltapericos y la pólvora y con eso la va pasando.Mientras haiga funciones, le lloverá el dinero;pero uno no, padre. Ya naide cría puercos en este tiempo. Y si los cría pos se los come.Y si los vende, los vende caros.Y no hay dinero pa mercarlos, demás de esto.Se acabó el negocio, padre. 
-Y ¿qué diablos vas a hacer al Norte?-Pos a ganar dinero. Ya ve usté, el Carmelo volvió rico, trajo hasta un gramófono y cobra la música a cinco centavos.De a parejo, desde un danzón hasta la Anderson esa que canta canciones tristes; de todo, por igual,y gana su buen dinerito y hasta hacen cola para oír.Así que usté ve; no hay más que ir y volver. Por eso me voy. 
-¿Y ónde vas a guardar a tu mujer con los muchachos. 
-Pos por eso vengo a darle aviso, pa que usté se encargue de ellos. 
-¿Y quién crees que soy yo, tu pilmama?Si te vas, pos áhi que Dios se las ajuarié con ellos.Yo ya no estoy para criar muchachos, con haberte criado a ti y tu hermana, que en paz descanse,con eso tuve de sobra.De hoy en delante no quiero tener compromisos.Y como dice el dicho:"Si la campana no repica es porque no tiene badajo". 
-No hallo qué decir, padre, hasta lo desconozco.¿Qué me gané con que usté me criara?, puros trabajos. Nomás me trajo al mundo al averíguatelas como puedas.Ni siquiera me enseñó el oficio de cuetero,como pa que no le fuera hacer a usté la competencia. Me puso unos calzones y una camisa y me echó a los caminos pa que aprendiera a vivir por mi cuenta y ya casi me echaba de su casa con una mano adelante y otra atrás. Mire usté, este es el resultado:nos estamos muriendo de hambre.La nuera y los nietos y éste su hijo, como quien dice toda su descendencia, estamos ya por parar las patas y caernos bien muertos.Y el coraje que da es que es de hambre.¿Usté cree que eso es legal y justo? 
-Y a mí qué diablos me va o me viene.¿pa qué te casaste? Te fuiste de la casa y ni siquiera me pediste el permiso. 
-Eso lo hice porque a usté nunca le pareció buena la Tránsito. Me la malorió siempre que se la truje y, recuérdeselo, ni siquiera voltió a verla la primera vez que vino:"Mire ,papá, esta es la muchachita con la que me voy a coyuntar". Usté se soltó hablando en verso y que dizque la conocía de íntimo, como si ella fuera una mujer de la calle. Y dijo una bola de cosas que ni yo las entendí. Por eso ni se la volví a traer.Así que por eso no me debe usté guardar rencor. Ora solo quiero que me la cuide, porque me voy en serio. Aquí no hay ya ni que hacer , ni de qué modo buscarle.


-Pero usté me nació. Y usté tenía que haberme encaminado, no nomás soltarme como caballo entre las  milpas. 
-Ya estabas bien largo cuando te fuiste. ¿O a poco querías que te mantuviera para siempre? Sólo las lagartijas buscan la misma covacha hasta cunado mueren. Di que te fue bien y que conociste mujer y que tuviste hijos, otros ni siquiera eso han tenido en su vida, han pasado como las aguas de los ríos, sin comerse ni beberse. 
-Ni siquiera me enseñó usted a hacer versos, ya que los sabía. aunque sea con eso hubiera ganado algo divirtiendo a la gente como usté hace. Y el día que se lo pedí me dijo:"Anda a mercar güevos eso deja más". Y en un principio me volví güevero y aluego gallinero y después merqué puercos y, hasta eso, no me iba mal, si se puede decir. Pero el dinero se acaba; vienen los hijos y se lo sorben como agua y no queda nada después pal negocio y naide quiere fiar. Ya le digo, la semana pasada comimos quelites, y ésta, pos ni eso.Por eso me voy. Y me voy entristecido, padre, aunque usté no lo pueda creer, porque yo quiero a mis muchachos, no como usté que nomás los crió y los corrió. 
-Apréndete esto, hijo:en el nidal nuevo, hay que dejar un güevo. Cuando te aletié la vejez aprenderás a vivir, sabrás que los hijos se te van, que no te agradecen nada; que se comen hasta tu recuerdo.-Eso es puro verso.-Lo será, pero es la verdá. 
-Yo de usté no me he olvidado, como usté ve. 
-Me vienes a buscar en la necesidá.Si estuvieras tranquilo te olvidarías de mí.Desde que tu madre murió me sentí solo; cuando tú te fuiste vi que estaba ya solo pa siempre. Ora vienes y me quieres remover el sentimiento; pero no sabes que es más dificultoso resucitar un muerto que dar la vida de nuevo. Aprende algo. Andar por los caminos enseña mucho. Restriégate con tu propio estropajo, eso es lo que has de hacer. 
-¿Entonces no me los cuidará? 
-Áhi déjalos, nadie se muere de hambre. 
-Dígame si guarda el encargo, no quiero irme sin estar seguro. 
-¿Cuántos son? 
-Pos nomás tres niños y dos niñas y la nuera que está re joven. 
-Rejodida,dirás. 
-Yo fui su primer marido.Era nueva.Es buena. Quiérala,padre. 
-¿Y cuándo volverás? 
-Pronto, padre. No más arrejunto el dinero y me regreso. Le pagaré el doble lo que usté haga por ellos.Déles de comer, es todo lo que le encomiendo.
-Ésos son rumores. Trabajando se come y comiendo se vive. Apréndete mi sabiduría. Yo estoy viejo y ni me quejo. De muchacho ya ni se diga; tenía hasta para conseguir mujeres de a rato. El trabajo da pa todo y contimás pa las urgencias del cuerpo. Lo que pasa es que eres tonto. Y no me digas que eso yo te lo enseñé.
                                    De los ranchos bajaba la gente de los pueblos ; la gente de los pueblos se iba a las ciudades. En las ciudades la gente se perdía; se disolvía entre la gente."¿No sabe dónde me darán trabajo?" "Sí,vete, a Ciudad Juárez. Yo te paso por doscientos pesos. Busca a fulano de tal y dile que yo te mando.Nomás no se lo digas a nadie" "Está bien, señor, mañana se los traigo"

-Oye, dicen que por Nonoalco necesitan gente pa la descarga de los trenes. 
-¿Y pagan?-Claro, a dos pesos la arroba. 
-¿De serio?Ayer descargué como una tonelada de plátanos detrás de la Mercé y me dieron lo que me comí.Resultó conque los había robado y no me pagaron nada y hasta me cusiliaron a los gendarmes. 
-Los ferrocarriles son serios. Es otra cosa.Hay verás si te arriesgas. 
-¿Pero cómo no! 
-Mañana te espero.
Y sí, bajamos mercancía de los trenes de la mañana a la noche y todavía nos sobró tarea pa otro día.Nos pagaron.Yo conté el dinero:sesenta y cuatro pesos.si todos los días fueran así.
-Señor, aquí le traigo los doscientos pesos. 
-Está bien.Te voy a dar un papelito pa  nuestro amigo de Ciudad Juárez.No lo pierdas. el te pasará la frontera y de ventaja llevas hasta la contrata. aquí va el domicilio y el teléfono pa que lo localizas más pronto.No, no vas a ir a Texas.¿has oído hablar de Oregón? Bien, pues dile a él que quieres ir a Oregón.A cosechar manzana, eso es, nada de algodonales.Se ve que tú eres un hombre listo. Allá te presentas con Fernández.¿No lo conoces?Bueno, preguntas por él. Y si no quieres cosechar manzanas, te pones a pegar durmientes. Eso deja más y es más durable.Volverás con muchos dólares.No pierdas la tarjeta.
                   
-Padre, nos mataron.
-¿A quiénes? 
-A nosotros.Al pasar el río.Nos zumbaron las balas hasta que nos mataron a todos. 
-¿En dónde? 
-Allá, en el Paso del Norte, mientras nos encandilaban las linternas, cunado íbamos cruzando e río. 
-¿Y por qué? 
-Pos no lo supe padre.¿Se acuerda de Estanislado? Él fue el que me encampanó pa irnos pa allá.Me dijo como estaba el teje y maneje del asunto y nos fuimos primero a México y de allí al Paso. Y estábamos pasando el río cuando nos fusilaron con máuseres. Me devolví porque él me dijo:"Sácame de aquí, paisano, no me dejes".Y entonces estaba ya panza arriba, con el cuerpo todo agujerado, sin músculos. Lo arrastré como pude, a tirones, haciéndomele a un lado a las linternas que nos alumbraban buscándonos. Le dije:Estás vivo" y él me contestó:"Sácame de aquí paisano".Y luego me dijo:"Me dieron".Yo tenía un brazo quebrado por un golpe de bala y el güeso se había ido de allí de donde se salta del codo. Por eso lo agarré con la mano buena y le dije:"Agárrate fuerte de aquí".Y se me murió en la orilla, frente a las luces deun lugar que le dicen la Ojinaga, ya de este lado, entre los tules que siguieron peinando el río como si nada hubiera pasado."Lo subí a la orilla y le hablé: Todavía estás vivo? Y él no me respondió. Estuve haciendo la lucha por revivir al Estanislado hasta que amaneció; le di friegas y le sobé los pulmones para que resollara, pero ni pío volvió a decir."El de la migración se me arrimó por la tarde. 
-"Ey, tú ¿qué haces aquí? 
-"Pos estoy cuidando este muertito. 
-"¿Tú lo mataste? 
-"No, mi sargento-le dije. 
-"Yo no soy ningún sargento.¿Entonces quién?"Como lo vi uniformado y con las aguilitas esas,me lo figuré del ejército, y traía tamaño pistolón que ni lo dudé."Me siguió preguntando:"¿Entonces quién, eh?" Y así se estuvo dale y dale hasta que me zarandió de los cabellos y yo ni metílas manos, por eso del codo dañado que ni defenderme pude."Le dije: 
-No me pegue que estoy manco."Y hasta entonces le paró a los golpes. 
-"Qué pasó?, dime -me dijo."Pos nos clarearon anoche.Íbamos regustosos, chifle y chifle del gusto de que ya íbamos pal otro lado cuando merito en medio del agua se soltó la balacera. Y ni quien se las quitara.Éste y yo fuimos los únicos que logramos salir y a medias, porque mire, él ya hasta aflojó el cuerpo. 
-"Y quiénes fueron los que los balacearon? 
-"Pos ni siquiera los vimos.Sólo nos aluzaron con sus linternas, y pácatelas y pácatelas, oímos los riflonazos, hasta que yo sentí que se me voltiaba el codo y oí a éste que me decía:"Sácame del agua,paisano".Aunque de nada nos hubiera servido haberlos visto. 
-"Entonces han de haber sido los apaches. 
-"¿Cuáles apaches? 
-"Pos unos que así les dicen y que viven del otro lado. 
-"¿Pos que no están las Tejas del otro lado? 
-"Sí, pero está llena de apaches, como no tienes una idea. Les voy a hablar a Ojinaga pa que recojan a tu amigo y tú prevente pa que regreses a tu tierra.¿De dónde eres?No debías de haber salido de allá.¿Tienes dinero?-"La quité al muerto este tantito.A ver si me ajusta.-"Tengo ahí una partida para los repatriados. Te daré lo del pasaje;pero si te vuelvo a devisar por aquí, te dejo a que revientes.No me gusta ver una cara dos veces.¿Ándale, vete!"  
                                                 
Y yo me vine y aquí estoy,padre,pa contárselo a usté."
-Eso te ganaste por creído y por tarugo. Y ya verás cuando te asomes por tu casa;ya verás la ganancia que sacaste con irte.-¿Pasó algo malo? ¿Se me murió algún chamaco? 
-Se te fue la Tránsito con un arriero.Dizque era re buena, ¿verdá? Tus muchachos están acá atrás dormidos.Y tú vete buscando ónde pasar la noche, porque tu casa la vendí pa pagarme lo de los gastos. Y todavía me sales debiendo treinta pesos del valor de las escrituras. 
-Está bien,padre, no me le voy a poner renegado. Quizá mañana encuentre por aquí algún trabajito pa pagarle todo lo que le debo. ¿Por qué rumbo dice usté que arrendó el arriero con la Tránsito? 
-Pos por áhi.No me fijé. 
-Entonces orita vengo, voy por ella.-¿Y por dónde vas?-Pos por áhi, padre, por onde usté dice que se fue.


- 16mayo2017, La mirada de Rulfo al México actual
-P Unamuno,14mayo2017,   La biografía prohibida de Juan Rulfo  
-Javier Brandoli, marzo2017,Un viaje imposible a Comala
-Raúl Rivero,16enero2017, La ruta mágica de Juan Rulfo
-Juan Villoro, 6mayo2017,Cara a cara con Juan Rulfo
-Puebla, 7abril 2017, Las fotografías de Juan Rulfo inician los actos del centenario      -29abril2017,Fermín Herrero poeta, Premio Crítica de Poesía 2016, entrevista: 
            P._¿Qué libro ajeno le habría gustado firmar?      R.- Pedro Páramo.




soportando  varias lecturas,el ejemplar de El llano en llamas, Fondo de Cultura,7ª Edición, resiste 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Horacio Quiroga y la fortaleza del sustantivo







En el Decálogo del perfecto cuentistael uruguayo Horacio Quiroga relaciona la fuerza expresiva  de un texto ,-pasando por encima de adjetivos y verbos- con el  sencillo sustantivo . La importancia dada a escribir la palabra común justa, más su talento narrativo le convierten en un  perfecto cuentista y en un maestro de la narración breve en español. Dos puntos del Decálogo: 
I.-Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov- como en Dios mismo. 
VII.-No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.               

       A LA DERIVA

El hombre pisó algo blanduzco, y enseguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento, vio a una yararacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.
   El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente

, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de plano, dislocándole las vértebras.   El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violeta y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
   El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió o dos tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó de nuevo un juramento.   Llegó por fin al rancho y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en una monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder de tersa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.   -¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor- ¡Dame caña!   Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.   -¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-, ¡Dame caña!   -Pero es caña Paulino! -protestó la mujer, espantada.   -¡No, me diste agua! ¡Quiero caña te digo!   La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.   -Bueno, esto se pone feo- murmuró entonces, mirando su pie, lívido y con lustre gangrenoso.   Sobre la honda ligadura del pañuelo la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.   Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora hasta la ingle. La atroz sequedad de garganta, que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.   Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pacú.   
                                 


El hombre con sombría energía, pudo   efectivamente llegar hasta el mcdio del río; pero allí sus manos dormidas  dejaron caer la pala en la canoa y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol, que ya trasponía el monte.   La pierna entera , hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. el hombre pensó que no podría jamás llegar el solo a Tacurú-Pacú y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.   La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña,, y el hombre pudo facilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba; pero a los veinte metros, exhausto,, quedó tendido de pecho.   -¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo, y prestó oído en vano.   -¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo.   En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.   El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa boya, cuyas paredes, altas, de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas, bordeada  de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
                          

 El sol había caído ya , cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor.La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
   El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pacú.   El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viiviría aún su compadre  Gaona en Tacurú-Pacú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald y al recibidor del obraje.   ¿Llegaría pronto? El cielo, al Poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia Paraguay.   Allá abajo sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma,, ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.   De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también...   Al recibidor de maderas de mister Dugald , Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un Viernes Santo...¿Viernes? Sí, o jueves...   El hombre estiró lentamente los dedos de la mano   -Un jueves...   Y cesó de respirar. 

Imágenes del pintor uruguayo Joaquín Torres García 

           Horacio Quiroga, De los perseguidos, de amor, de locura y de muerte.Aguilar 

viernes, 19 de agosto de 2016

Elias Canetti en Viena hacia 1927





Elias Canetti (1905-1994) en el segundo tomo de sus memorias, -La antorcha al oído, -  narra  las experiencias   que vivió entre 1921 y 1931 en la prodigiosa Viena de entreguerras, y recuerda cómo  en el Retablo de Isenheim de Matthias Grünewald vio reflejado  "el horror que los seres humanos suelen atribuirse unos a otros"  
La desesperación, la crispación , la irracionalidad de lo siniestro y de la irradiación mística... de las pinturas eran   recuerdo y sombrío presagio mientras  el nazismo se convertía   en una amenaza inmediata. En 1927 tras visitar el museo Unterlinden de Colmar llenará con reproducciones del Retablo su habitación vienesa y en la atmósfera cargada por esas imágenes escribirá Auto de Fe, añade.  
Colmar, la ciudad francesa, fronteriza y disputada,  que sería  alemana entre 1871 y 1918 -tras la derrota francesa en la Guerra Franco Prusiana hasta la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. Y volverá a serlo entre 1940-45, la ocupación de Francia por la Alemania nazi hasta la derrota del nazismo al final de la guerra. 

  
"En Colmar me pasé el día entero ante el Retablo; ignoro a qué hora llegué y a qué hora me fui. Cuando el museo cerró deseé ser invisible para quedarme en él toda la noche. Contemplé el cuerpo de Cristo sin sentimiento de pesar, el aterrador estado de aquel cuerpo me pareció verdadero, y a la luz de esas verdad tomé conciencia de lo que me había desconcertado en las crucifixiones: su belleza, su glorificación.Esta última era más bien propia del concierto angélico, no de la cruz. Aquello que en la realidad nos hubiera hecho retroceder aterrados aún era perceptible en la pintura: una reminiscencia del horror que los seres humanos suelen atribuirse unos a otros. Por entonces -primavera de 1927- la guerra y la muerte por el gas estaban aún lo suficientemente cerca como para resaltar la veracidad de esta pintura. Acaso la tarea más indispensable del arte se haya olvidado con demasiada frecuencia: no la catarsis ni el consuelo, ni un disponer de todo como si las cosas acabaran bien, pues no acaban bien. Pestes, pústulas, tortura, espanto -y en vez de la peste, ya superada- inventamos monstruosidades peores.¿Qué puede importar aún el consuelo de las ilusiones frente a esta verdad, siempre idéntica sí misma y eternamente presente? Todo el horror que nos amenaza está prefigurado allí. El dedo de San Juan, desmesurado, apunta a él: así es, así volverá a ser. ¿Y qué significa el Cordero en este paisaje? ¿Era el cordero ese hombre que se pudre en la cruz? [...]Me instalé, pues con mis reproducciones de la Sixtina, pero sin olvidar mi verdadero proyecto: buscar fotograbados del Retablo de Isenheim -con todos los detalles que pudiera conseguir-, y fijarlos a las paredes. Tardé mucho en encontrar lo que buscaba. En aquel cuarto viví seis años, y no bien tuve alrededor las reproducciones de Grünewald, escribí Auto de Fe." Elias Canetti
                          
                           


          Matthias Grünewald, Retablo de Isenheim,h.1516, óleo sobre tabla,7,70 x 5,90.Colmar.                                                                                                    
La obra  fue un encargo para el hospital del Monasterio de los Antonianos de Isenheim, próximo a Colmar. Es un  artefacto  de casi 8 por 6 m, abierto-  y  con  una estructura poco usual : tres polípticos superpuestos- que al abrirse van  ofreciendo tres visiones sucesivas. :
I.- La Crucifixión y en las tablas laterales a la izda. San Antonio el patrono y a la dcha. San Sebastián ( un posible autorretrato) y en la predella  Lamento por la muerte de Cristo.
II.-.Anunciación, Concierto de los Ángeles,Natividad, y dcha,Resurrección
III. Parte central y predela de escultura original de Nicolas de Haguenau. En las tablas laterales Las tentaciones de San Antonio y Encuentro de los Santos ermitaños Antonio y Pablo.
Matthias Grünewald (h.1470-1528). Hay pocos datos sobre su vida pero fue contemporáneo de los  grandes pintores del Renacimiento alemán: Durero,  Cranach, Altdofer, Holbein... que representan la época de oro de la pintura alemana. Vivió en  una sociedad desgarrada por conflictos políticos, religiosos y sociales que  discutía la autoridad del Emperador (primero Maximiliano de Austria y a partir de 1519 Carlos V), el poder de Roma (gobernado por el papa León X, un Medici culto y mundano) y  la estructura social. A las pestes,enfermedades,guerras, carestías...se añadían  las ambiciones de los príncipes de los estados alemanes,los interesas del Emperador, las luchas sociales en el mundo campesino y las disputas religiosas entre reformadores y católicos. El mismo Grünewald partidario de la reforma luterana e implicado en las luchas campesinas tuvo que huir para salvar la vida a Halle donde moriría en 1528.De alguna manera visible este dramático contexto vital, interiorizado por Grünewald, aflora en la  obra y es lo que detiene y enmudece cuando se está frente a ella.
El retablo  es una  obra maestra absoluta. Matthias Grünewald muestra un vigoroso pensamiento plástico creador de formas originales en inquietantes composiciones y desconcertantes escalas. Es además un  mago del color capaz de trasmutar   la materia opaca en energía luminosa y conseguir del óleo   colores incandescentes. Trágico  y lírico arrebatado, místico, luminoso y siniestro, con un patetismo  que deforma sin límite y se proyecta como una sacudida física  sobre el espectador. Lleva a su límite el expresionismo alemán y el desasosiego  de una sociedad en radical conflicto y finalmente rota, y lo contrasta con  el lirismo también extremado y la sutileza del ángel músico que toca la vihuela envuelto en luz.Representa un Cristo sufriente, crispado y tumefacto  y un Lucifer verosímil que como ángel caído ha oscurecido su belleza original pero la conserva.En las Tentaciones de San Antonio pulula un mundo irracional y simbólico que puede relacionarse con  lo freudiano y el psicoanálisis tan activo en la Viena de Canetti  y que, formalmente, sigue el camino marcado por  un  contemporáneo del pintor, El Bosco, que muere ese año de 1516. 

                                                   El historiador Victor Beyer resume  el carácter de este artista sin antecedentes ni discípulos:  
"La violencia salvaje de su expresión y de su escritura, la explosión a veces inorgánica de sus formas, la magia de su luz y de su paleta, diluidas en la radiación mística,o, por el contrario, como envenenadas  de desesperanza glauca, el empaque espiritual tan particular de sus rasgos, establecen una personalidad fuera de lo común, e incluso fuera de toda tradición bien definida."
                         

La fijación de Canetti por esta obra singular  contagia y algunos de sus lectores visitarán el museo de Colmar, en la primera ocasión, tal vez muchos años después de haber leído las memorias. Y al  salir del museo y encontrarse de bruces con un día radiante de julio  se sentirán aturdidos por la  irrealidad y extrañeza, como si  volvieran de  muy lejos.
En las memorias  de Victor Klemperer, Quiero dar testimonio hasta el final, Diarios 1933-1941, el "músico degenerado" Paul Hindenmith,es una de las personas acosadas hasta el límite por los nazis en el Dresde anterior a la destrucción. En esos tiempos de angustia y peligro inminente  Hindesmith compone Matias el pintor sobre  la obra de Mathias Grünewald.


Elías CanettiLa antorcha al oído, Alianza/ Muchnik